“Hércules nos va a enseñar la importancia de la respiración para conseguir estar más relajados en aquellas situaciones que nos ponen nervios@s”
¿Qué van a hacer los participantes?
Van a aprender la importancia de controlar la respiración y ser conscientes de ella. A veces respiramos más rápido sin darnos cuenta, sobre todo cuando estamos nervios@s, haciendo que el corazón nos vaya más rápido y sintiéndonos con más nervios. Mediante diferentes actividades como hacer que soplamos una tarta con muchas velas o soplar bolitas de papel vuestros hij@s aprenderán que la respiración influye en el estado general de nuestro cuerpo, y mediante la dinámica de “El chicle en la playa” aprenderán a relajarse combinando la relajación con la imaginación. El objetivo es que cuando se sientan nervios@s o preocupad@s imaginen que están en un sitio agradable (como por ejemplo una playa) y controlando la respiración puedan sentirse mejor.
¿Cómo podemos colaborar las familias?
Se propone que hagáis ver la importancia del control respiratorio de nuestro cuerpo, por ejemplo:
- Al subir las escaleras, el corazón se acelera y la respiración va más rápido (invitarle a que toque vuestro pecho para que lo note), esto a veces pasa cuando estamos preocupados por algo: si vamos a llegar tarde a clase, si no tenemos las tareas para el día siguiente, si no podemos dormir porque la noche anterior hemos tenido un mal sueño… Pero controlando la respiración nos vamos a sentir mejor.
- Cuando estamos en la cama o en el sofá, leyendo un cuento o viendo un ratito la TV, nos sentimos relajados y nuestra respiración es lenta, por lo que nuestro corazón va más despacio. Esta sensación es agradable y es la que tenemos que buscar cuando nos sintamos preocupad@s, con miedo o nervios@s.
Como tarea para casa se propone de nuevo practicar la relajación mediante la dinámica de “El chicle en la playa”. En el cuaderno de los participantes se registran las sensaciones experimentadas durante la práctica de la relajación.
Se propone realizar las prácticas de relajación cada día a la misma hora y cuando consideréis que podría ser beneficioso para vuestr@s hij@s. Por ejemplo: antes de ir a dormir, antes de hacer una actividad que requiera concentración, antes de salir de casa para ir a algún sitio… Esta vez se propone practicarla en posición tumbado, por ejemplo en la cama, sofá o sobre una alfombra. Os invitamos a que la practiquéis con ellos.
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